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Boletín de la OMM sobre el Polvo en Suspensión en el Aire

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha publicado el primer número anual del Boletín de la OMM sobre el Polvo en Suspensión en el Aire; una publicación que aporta una visión general de los niveles de polvo atmosférico y su distribución geográfica en 2016. El informe forma parte de las actividades destinadas a mejorar las observaciones y los avisos de las tormentas de polvo y arena, que plantean graves riesgos para el medio ambiente, la salud humana y la economía en las regiones áridas y semiáridas.

En 2016, el promedio mundial de la profundidad óptica de los aerosoles —un índice de la carga de polvo— ha sido similar a los niveles de los años anteriores según el informe, que destacó las tormentas de polvo y arena particularmente violentas que tuvieron lugar en el Irán y en China y Mongolia. Asimismo, señaló que no se ha observado una tendencia claramente definida entre 2003 y 2016, en parte debido a las restricciones de la capacidad de modelización y al período relativamente corto que ha transcurrido desde que las observaciones sistemáticas comenzaron en 2003.

El informe se presentó en un simposio del Programa de la Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM, que tiene por objeto fomentar la comprensión científica de la influencia cada vez mayor que las actividades humanas ejercen sobre la composición de la atmósfera y el subsiguiente impacto en el clima y el medio ambiente.

“Se calcula que cada año se emiten 2 000 millones de toneladas de polvo a la atmósfera. Si bien gran parte de esas emisiones se producen como consecuencia natural de los ciclos de la Tierra, una cantidad importante son causadas por factores derivados de las actividades humanas; principalmente por la gestión no sostenible de las tierras y los recursos hídricos”, dijo Enric Terradellas, presidente del Comité director del Sistema de Evaluación y Asesoramiento para los Avisos de Tormentas de Polvo y Arena de la OMM.

“El polvo es uno de los componentes principales de los aerosoles atmosféricos, que afectan al clima mundial y repercuten de manera importante sobre el tiempo a raíz de su influencia sobre la dinámica de la atmósfera, las nubes y las precipitaciones”, indicó.

“Hemos de mejorar la observación y la vigilancia del polvo en suspensión en el aire a efectos de seguridad pública, pero también para comprender las reacciones del sistema climático”, dijo el señor Terradellas, científico de la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET).

La OMM creó en 2007 el Sistema de Evaluación y Asesoramiento para los Avisos de Tormentas de Polvo y Arena con el propósito de mejorar las observaciones del polvo en suspensión en el aire y la información sobre ese fenómeno, así como para suministrar predicciones con tres días de antelación.

Partiendo del papel fundamental que desempeñan los servicios meteorológicos en la vigilancia de la calidad del aire, la OMM ha establecido una red de centros de predicción para mejorar la cooperación regional e internacional. El Centro de Predicción del Polvo Atmosférico de Barcelona suministra predicciones de las tormentas de polvo y arena en el Norte de África, Oriente Medio y Europa y, por su parte, el Centro de Asia está dirigido desde Beijing por la Administración Meteorológica de China. El Centro regional de Barbados se encarga de cumplir ese cometido en la región panamericana. Se prevé establecer un centro regional para Asia Occidental que abarque la península arábiga.

La OMM colabora con otros asociados, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) para informar sobre las decisiones en materia de políticas.

Las tormentas de polvo y arena se producen cuando el aire extremadamente caliente hace que la atmósfera inferior del desierto se vuelva inestable, lo que provoca fuertes vientos que remueven enormes cantidades de arena suelta y la transportan a cientos, y en ocasiones a miles, de kilómetros.

El polvo en suspensión en el aire se vincula a problemas de salud, como afecciones respiratorias o meningitis, provoca regularmente el cierre de aeropuertos y la cancelación de vuelos, y crea condiciones peligrosas en las carreteras. Además, perturba sectores socioeconómicos clave, como la agricultura o la escolarización.

En 2016, la mayor parte del polvo se concentró alrededor de sus fuentes principales: la franja de los desiertos tropicales y subtropicales del hemisferio norte, que abarca un territorio que se extiende desde el Sáhara, a través del desierto árabe y el desierto sirio, hasta el desierto de Thar (situado entre la India y el Pakistán), y en los desiertos de latitudes medias situados en Asia Central y en la frontera entre China y Mongolia.

Las estimaciones del contenido de polvo se han calculado utilizando las predicciones diarias del Servicio atmosférico de vigilancia Copernicus del Centro europeo de predicción meteorológica a medio plazo.

En comparación con los niveles de referencia del período 2003-2015, en 2016 se observó una concentración de polvo menor sobre gran parte del Sáhara y una cantidad menor de polvo transportado a través del Atlántico. En cambio, la cantidad de polvo transportado al Golfo de Guinea y África Ecuatorial fue superior a la media.

Aunque durante el verano se emitieron cantidades relativamente bajas de polvo desde el Sáhara, en las primeras semanas del año tuvieron lugar importantes emisiones de polvo en el sur del Sáhara y el Sahel a causa de los vientos dominantes.

En la zona norte de Oriente Medio, los niveles de polvo fueron ligeramente inferiores al promedio del período 2003-2015, mientras que, en el sur de la península arábiga, los frecuentes eventos de polvo que tuvieron lugar en primavera provocaron unos niveles anuales superiores a la media.

También se observaron niveles superiores a la media en la región que abarca el Pakistán y la India, en la que la importante actividad que tuvo lugar durante la primavera provocó altas concentraciones de polvo en la cuenca indogangética, e incluso en el suroeste de Asia.

En China y Mongolia se observó un evento de polvo especialmente violento en mayo. En cuanto al resto del mundo, la concentración de polvo fue inferior a la media en Australia y superior a esta en África Meridional.

En julio de 2016, un evento de polvo violento tuvo lugar en Sistán-Baluchistán, provincia iraní situada en el sureste del país, en la frontera con el Afganistán y el Pakistán. La desecación progresiva de los humedales, atribuida al cambio climático, una sequía prolongada y la sobreexplotación de los recursos hídricos en ambos lados de la frontera han convertido esta provincia en uno de los lugares con mayores concentraciones de polvo del mundo. Su promedio es de 167 días de alta concentración de polvo al año.

Entre el 13 y el 14 de julio de 2016, las condiciones meteorológicas y los vientos provocaron que un penacho de polvo se extendiese a lo largo de toda la región suroriental del Irán. El promedio diario del nivel de partículas pequeñas en suspensión (PM10) alcanzó los 10 000 µg/m3 en Zabol y la visibilidad se redujo por debajo de los 100 metros. Miles de personas recibieron ayuda de emergencia y máscaras antipolvo de la Media Luna Roja del Irán.

“La alta frecuencia con la que se producen eventos similares hace que la situación sea insostenible. El Irán ha padecido las consecuencias de una gestión deficiente de los recursos hídricos, la reducción del nivel de aguas subterráneas y la adopción de políticas que no tuvieron en cuenta el impacto en el medio ambiente y los ecosistemas. Afortunadamente, ya se han tomado medidas para revertir la situación, tanto a nivel nacional como internacional”, señaló el informe de la OMM.

Las regiones áridas y semiáridas del norte de China y Mongolia, que abarcan el territorio comprendido entre el desierto de Taklamakán y el desierto de Gobi, son importantes fuentes de polvo. En esta extensa región, los eventos de polvo son frecuentes y en ocasiones violentos, especialmente en primavera.

Un evento de polvo violento tuvo lugar en los días 10 y 11 de mayo de 2016, cuando un frente frío de baja presión atravesó la región de oeste a este. La Administración Meteorológica de China previó con éxito este evento.

La alta frecuencia con la que tienen lugar los eventos de polvo en la región, cuyos valores máximos se alcanzaron en la década de 1970, no se debe exclusivamente a las condiciones climáticas. También está relacionada con la expansión del desierto causada por la deforestación masiva. En un intento por hacer frente a la pérdida de pastizales en el desierto de Gobi, el Gobierno de China ha puesto en marcha varios proyectos de restauración ecológica, como el proyecto conocido como “Gran Muralla Verde” para reforestar las provincias septentrionales de China con 100 000 millones de árboles.

OMM

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